Un encuentro con el cuerpo
Una sesión es un encuentro.
Un tiempo en el que podemos bajar el ruido suficiente para volver a escuchar.
A veces el cuerpo pide descanso.
A veces necesita movimiento, presencia, contacto.
A veces simplemente necesita que dejemos de pedirle que siga.
Para mí, acompañar es estar ahí. Escuchar lo que aparece, respetar los tiempos del cuerpo y permitir que el contacto encuentre su propia manera de llegar.
No busco llevarte hacia un lugar determinado.
Te acompaño a encontrarte con lo que esta siendo posible en este inastante.
Cada práctica tiene su propio lenguaje.
Hay cuerpos que encuentran descanso en el movimiento.
Otros necesitan la quietud, la presión, la profundidad.
Hay encuentros que invitan a soltar. Otros, a sentir con mayor intensidad.
Tres caminos diferentes.
Un mismo territorio: el cuerpo.
Terapias corporales
Zen Shiatsu
Masaje Californiano
Masaje Tantra de Cachemira
Zen Shiatsu
Una práctica de escucha profunda que comienza en el Hara y se expresa a través de la presión consciente, la quietud y el contacto.
El cuerpo vestido permite que la atención se vuelva hacia adentro. Las presiones, los estiramientos y las movilizaciones acompañan el recorrido de los meridianos, invitando a percibir el cuerpo desde un lugar más sensible y profundo.
Es una práctica que integra técnica, intuición y presencia. Un espacio para bajar el ruido, reconocer los propios ritmos y recuperar una relación más consciente con el cuerpo.
Se realiza sobre futón, con el cuerpo vestido.
Cuando el cuerpo pide profundidad y presencia.
Masaje Californiano
Una experiencia de contacto continuo, presencia y escucha que invita al cuerpo a soltar, descansar y recuperar su sensación de unidad.
El movimiento, el ritmo y el contacto sostenido crean un espacio donde el cuerpo puede dejar de anticipar y simplemente recibir.
A través de la continuidad del contacto, la respiración y la escucha, el masaje abre un espacio para aflojar tensiones y volver a sentir el cuerpo como un territorio integrado.
Se realiza sobre camilla, con el cuerpo sin ropa y cubierto con una tela que se desplaza durante la sesión, respetando en todo momento la intimidad y los límites de cada persona.
Cuando el cuerpo necesita soltar, respirar y volver a sentirse uno.
Masaje Tantra de Cachemira
Una práctica de contacto sensible y profundo que nace de una mirada del cuerpo diferente a la que solemos encontrar en Occidente.
En su recorrido, el Masaje Tántrico de Cachemira encuentra una de sus raíces en el Shantala, esa tradición de contacto amoroso a través del masaje. Desde allí propone acercarse al cuerpo como una totalidad, sin fragmentarlo ni buscar una respuesta determinada.
Se realiza sobre un futón, con aceite tibio, en un espacio de cuidado y presencia. La invitación a quitar las prendas aparece de manera gradual y respetuosa, según lo que cada persona vaya sintiendo. No hay una exigencia de desnudez: hay una escucha de los propios límites y del propio sentir.
El contacto recorre el cuerpo sin establecer zonas protagonistas. Cada encuentro es diferente, porque también lo es aquello que cada cuerpo trae.
Tal vez por eso el Tantra resulte contracultural para nuestra mirada occidental: «porque nos propone volver a sentir el cuerpo antes de explicarlo»
Cuando el cuerpo pide sensibilidad, presencia y exploración.
¿No sabés cuál elegir?
Es una pregunta que me hacen muchas veces. Y es comprensible.
Las tres prácticas trabajan con el cuerpo y con el contacto, pero cada una nos propone una manera diferente de encontrarnos con él.
Tal vez estés necesitando quietud.
Un espacio donde bajar el ruido, sentir con más profundidad y permitir que el cuerpo vaya encontrando su propio ritmo.
Ahí puede encontrarte el Zen Shiatsu.
Tal vez estés necesitando aflojar.
Soltar un poco el esfuerzo de sostenerlo todo y entregarte a un contacto continuo, fluido, que recorra el cuerpo sin apuro.
Ahí puede encontrarte el Masaje Californiano.
Tal vez haya algo en vos que quiera sentir más.
Explorar la sensibilidad, el contacto, el placer y la relación con tu propio cuerpo desde un lugar consciente, cuidado y respetuoso de tus tiempos.
Ahí puede encontrarte el Masaje Tantra de Cachemira.
¿Y si todavía no sabés?
No pasa nada.
Podés contarme qué estás buscando, cómo estás llegando o simplemente qué te despertó curiosidad de este espacio.
A veces no necesitamos saber exactamente qué necesitamos.
Podemos empezar por contarlo.